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Cara de gato con la enfermedad de leshmianosis
Veterinario de la clínica, doctor Christian Cabo

Por Christian Cabo. Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León. Diploma de postgrado en oftalmología veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro de la Sociedad Europea de Oftalmología veterinaria y de la Asociación Británica (ESVO y BrAVO).

Leishmania en gatos

La leishmania o leishmaniosis en gatos es una enfermedad parasitaria grave causada por protozoos del género Leishmania. Se transmite a través de la picadura de los flebótomos (insectos conocidos como “moscas de la arena”), igual que ocurre en gatos y humanos. Aunque la mayoría de casos se dan en perros, los gatos también pueden infectarse si un flebótomo infectado los pica.

En regiones mediterráneas como España, la especie más común es Leishmania infantum, responsable de la leishmaniosis visceral canina y ahora reconocida también en gatos domésticos. Durante mucho tiempo se creyó que los gatos eran poco susceptibles a esta enfermedad. Sin embargo, en los últimos años han ido en aumento los casos clínicos registrados en felinos, muchos de ellos relacionados con algún grado de inmunosupresión.

logo clínica COVA¿Cómo se transmite la leishmania?

El parásito Leishmania pasa de un huésped a otro mediante vectores: principalmente la picadura de mosquitos flebótomos hembras infectados (un insecto que puede transmitir la enfermedad tanto a animales como a humanos). Una vez en el organismo, el protozoo puede causar daños en la piel, órganos internos y sistema inmunológico del animal.

Los perros representan el principal reservorio de Leishmania infantum, se ha comprobado que los flebótomos pueden infectarse al picar a un perro o gato infectado. Se calcula que cerca del 50 % de los gatos infectados consiguen controlar la infección por sí mismos, sin necesidad de tratamiento, permaneciendo sin síntomas, pero actuando como portadores del parásito.

Esta situación plantea un reto para la salud pública, ya que estos felinos pueden contribuir a la propagación de la enfermedad sin mostrar señales evidentes. En definitiva, aunque durante mucho tiempo la leishmaniosis felina ha sido una gran desconocida, hoy sabemos que merece atención y que proteger a los gatos es clave tanto para su bienestar como para el de otras especies.

Principales localizaciones oculares y perioculares donde se expresan las lesiones por leishmania en gatos y perros.

logo clínica COVASíntomas y signos clínicos de la leishmania

En la mayoría de los animales infectados la enfermedad no presenta síntomas evidentes.

  • Lesiones cutáneas: pueden aparecer úlceras, costras, nódulos o zonas con pérdida de pelo (alopecia). Estas lesiones se localizan con mayor frecuencia en la zona de la cabeza —como la nariz, la boca, los párpados o las orejas—, así como en las partes más distales de las extremidades. A veces se observa dermatitis exfoliativa (descamación de la piel), aunque esto es menos común en gatos que en perros. Las úlceras cutáneas pueden complicarse con infecciones bacterianas secundarias, dificultando su curación.
  • Inflamación de ganglios linfáticos: se pueden detectar linfadenopatías al tacto, localizadas en zonas como los ganglios submandibulares, poplíteos o de forma más generalizada en todo el cuerpo. Es frecuente encontrar ganglios aumentados de tamaño en gatos con enfermedad activa.
  • Problemas oculares: afecciones como conjuntivitis o uveítis (inflamación intraocular) que pueden manifestarse con ojos enrojecidos, secreciones o incluso pérdida de visión en casos severos. Lesiones en los párpados y alrededor de los ojos (blefaritis) también se han descrito. Episcleroqueratitis , escleritis y queratoconjuntivitis seca son también algunas de las afecciones oculares más frecuentes y que pueden tener GRAVES repercusiones en la visión del animal.
Ojo con leishmania
  • Lesiones en mucosas: úlceras o nódulos en mucosas y uniones mucocutáneas. Por ejemplo, ulceraciones en la boca (lengua, encías) que provocan gingivoestomatitis crónica en algunos gatos, lesiones en la trufa nasal o incluso en las almohadillas plantares.
  • Síntomas sistémicos inespecíficos: pérdida de peso progresiva y falta de apetito, decaimiento, letargia y debilidad general. Muchos gatos con leishmaniosis muestran apatía y se esconden más de lo habitual. La deshidratación puede presentarse si el gato come y bebe poco. También puede haber fiebre moderada en algunos casos.
  • Alteraciones internas: En casos avanzados, el parásito puede afectar órganos internos. Se han reportado gatos con problemas renales (insuficiencia renal) o dificultades respiratorias asociadas a la leishmaniosis. También es posible observar alteraciones en la sangre, como una anemia leve, pancitopenia (descenso general de glóbulos y plaquetas) o hipergammaglobulinemia, que refleja una activación prolongada del sistema inmunitario. Estas manifestaciones sistémicas suelen indicar una enfermedad más grave y requieren atención veterinaria inmediata.

Es importante destacar que ningún síntoma por sí solo confirma la enfermedad, ya que son signos compartidos con otras patologías. Por ello, ante la presencia de lesiones cutáneas persistentes o varios de estos síntomas en un gato que vive o ha estado en zonas con leishmaniosis, debemos acudir al veterinario para realizar pruebas diagnósticas.

logo clínica COVADiagnóstico

Signos clínicos compatibles.

 

  • Serología (detección de anticuerpos): consiste en un análisis de sangre que permite identificar la presencia de anticuerpos frente a Leishmania. Es la prueba inicial más común, por ejemplo, mediante técnicas ELISA o IFI. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que los gatos suelen producir menos anticuerpos detectables que los perros. Un resultado serológico negativo no descarta la enfermedad si el índice de sospecha clínica es alto. En gatos infectados pero inmunosuprimidos, la respuesta de anticuerpos puede ser muy baja.

  • PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa): esta prueba molecular busca fragmentos de ADN del parásito en muestras del gato. El análisis puede llevarse a cabo utilizando muestras de tejido, como una biopsia cutánea o un aspirado de ganglio, e incluso a partir de una muestra de sangre. Una PCR positiva confirma la presencia de Leishmania activa en el organismo.

  • Citología o biopsia: consiste en obtener una muestra de tejido (p. ej. raspado de una lesión cutánea, punción de ganglio linfático o biopsia de médula ósea) para observar al microscopio la presencia de los parásitos (amastigotes de Leishmania dentro de las células). A veces se aplica tinción e inmunohistoquímica para resaltar el parásito en la muestra. La observación directa del microorganismo confirma el diagnóstico. Esta opción se usa especialmente si las pruebas anteriores no son concluyentes y el gato sigue con síntomas.

logo clínica COVATratamiento

Confirmado el diagnóstico, es fundamental iniciar el tratamiento contra la leishmania lo antes posible para frenar la progresión de la enfermedad y reducir el impacto en la salud del animal. A continuación, detallamos estos aspectos:

Medicamentos antiparasitarios

Antimoniato de meglumine: es el fármaco de elección en perros, administrado durante 28 días mediante inyecciones subcutáneas y bajo la supervisión de un veterinario.

Alopurinol: es un fármaco leismaniostático que constituye un apoyo al fármaco anterior, y que en gatos es la primera línea de tratamiento.

-Miltefosina: En casos de afección renal donde no podemos emplear el antimoniato de meglumine. Se administra por vía oral.

-Domperidona: como estimulante de la inmunidad.

Estos fármacos deben combinarse con el tratamiento de los signos clínicos, que en el caso de la oftalmología pueden requerir antiinflamatorios tópicos o sistémicos y humectantes (por ej: episcleroqueratititis, queratoconjuntivitis seca, uveítis, etc…).

logo clínica COVAPrevención

Uso de repelentes: productos antiparasitarios registrados para su uso específico en la especie (no usar pipetas de perros en gatos).

Evitar horas de riesgo en zonas endémicas y control ambiental (uso de mosquiteras en animales que están en el exterior).

Revisiones periódicas en su veterinario

Vacunación en perros.

En COVA Veterinaria contamos con la experiencia para diagnosticar y tratar esta enfermedad, así como para asesorarte en la prevención más efectiva para tu mascota. Recuerda que, con los cuidados correctos, muchos gatos logran convivir con la leishmaniosis de forma controlada y con buena calidad de vida. No dudes en acudir al veterinario ante cualquier síntoma sospechoso (heridas que no curan, decaimiento, problemas en piel u ojos) o si necesitas un plan preventivo personalizado. Con conocimiento, precaución y ayuda profesional, es posible proteger a tu compañero felino de la leishmaniosis y garantizar su bienestar por muchos años.

periódicas en su veterinario

Vacunación en perros.